El momento es ahora permitirnos recobrar la memoria. De
trasladar señales que estaban en estado de gracia latente en las montañas a
nuestra vida cotidiana en la ciudad. De recordarnos el encanto de volver a
nosotros mismos. O sea, a una verdad. Buscar. Compartir. Evolucionar. Este es
el espíritu Humano. Más allá de las latitudes, los credos y los idiomas, todos
somos uno. Este trabajo y los que vendrán son una invitación, con el propósito
de ir juntos por senderos milenarios, abriendo los ojos con sorpresa frente a
tantas revelaciones. Gracias por ser para un pasaporte a una dimensión
totalmente distinta de lo conocido. A un mirador sorprendente y revelador, que
nos permita vislumbrar, a través del tiempo y el espacio y con el mayor de los
respetos, los tesoros de una de las culturas más ricas del planeta. Vamos a
iniciar un viaje de diferentes niveles por una comprensión de la realidad que
ha estado oculta durante medio milenio. Exploraremos sus principales
fundamentos, sus raíces, su cultura y su espiritualidad, para irnos acercando a
un mensaje atemporal destinado a toda la humanidad. La cosmovisión andina es
multidimensional y como tal, entraña un desafío para el pensamiento occidental.
Para facilitar la comprensión de esta introducción a sus enseñanzas del camino.
Cada civilización se ha desarrollado sobre la base de su
percepción del mundo y del cosmos. Los principios, valores y creencias
constituyen una cosmovisión o paradigma. Uno de los paradigmas como “los
paraguas bajo los cuales una sociedad concibe y piensa la realidad, la percibe,
le atribuye sentido y significado, y también la siente, la vive y actúa sobre
ella”.
Gran parte de su sabiduría y tradición no está escrita en los libros. Se conoce por transmisión oral, a través de ancianos sabios que solo la comparten en profundidad con aquellos que demuestran una curiosidad genuina. La humanidad articuló un lenguaje para traducir los principios que tienen su origen en una dimensión abstracta y, al definirlos, no ha podido eludir un inevitable margen de error.
Vacío, energías, fuerzas de la
naturaleza… recibieron en los Andes una entidad palpable, concreta. La universalmente conocida como Madre Tierra, es mucho más que la
tierra proveedora en lo visible. El Padre Sol, Tayta Inti, no es solo el sol
físico que da vida a la tierra; fue también un medidor del tiempodesde épocas
preincaicas, cuando se concebían los cambios climáticos y geológicos significativos
como parte de un proceso cósmico comprendido en ciclos, conocidos como soles y
Pachakuteq o Pachakuti andinos.El habitante de los Andes no ve división en la naturaleza.
La totalidad se expresa en una dualidad complementaria, una comunicación e
integración de extremos que funda las bases de su cultura y sus tradiciones. El
AYNI, la reciprocidad, en los ayllus, las comunidades andinas, establece una
serie de reglas que permiten la vida de relación, donde la ayuda mutua y la
colaboración son parte esencial del trabajo y la organización económica, siendo
expresadas por medio del “buen vivir”, el Allin o Sumaq Kawsay.
Autora : Ketty Condor "Kusy Wilka"
BIENVENIDOS …a vivir la experiencia en los senderos mas profundo y caminemos juntos por el PERU MILENARIO . https://www.facebook.com/ketty.cb.1